¿Qué es la fiebre de Marburgo?
La fiebre de Marburgo es una enfermedad hemorrágica viral grave que ha generado gran preocupación en el ámbito de la salud pública debido a su alta tasa de mortalidad y rápida progresión. Aunque es poco común, su impacto potencial y características la convierten en un tema de relevancia global. En este artículo, exploraremos en profundidad qué es la fiebre de Marburgo, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas, opciones de tratamiento y las medidas preventivas recomendadas.
Origen e historia de la fiebre de Marburgo
El descubrimiento de la enfermedad
La fiebre de Marburgo fue identificada por primera vez en 1967, tras un brote que afectó a trabajadores en dos laboratorios (en Marburgo y Frankfurt, Alemania, y en Belgrado, Yugoslavia), donde se manipulaban tejidos de monos africanos importados. Estos incidentes marcaron el inicio de la comprensión científica sobre este virus, vinculado posteriormente a la familia Filoviridae, la misma de otros virus hemorrágicos como el Ébola.
Casos y brotes posteriores
Desde aquel primer brote, la fiebre de Marburgo ha tenido episodios esporádicos en África subsahariana. Países como Uganda, Angola, Kenia y la República Democrática del Congo han reportado casos, con brotes que ponen a prueba la capacidad de respuesta sanitaria. A pesar de su baja incidencia en comparación con otras enfermedades, los resultados suelen ser severos.
¿Qué causa la fiebre de Marburgo?
El virus causante: Marburg virus
La fiebre de Marburgo es causada por el Marburg virus, un virus ARN de la familia Filoviridae. Este virus es altamente patógeno y se caracteriza por provocar una infección sistémica en el organismo, afectando múltiples órganos y sistemas.
Reservorios y modos de transmisión
El reservorio natural principal del virus son los murciélagos frugívoros de la especie Rousettus aegyptiacus. Estos animales portan el virus sin manifestar síntomas y pueden transmitirlo a humanos en contacto directo o a través de sus excreciones.
- Transmisión zoonótica: mediante contacto con sangre, fluidos o tejidos de murciélagos infectados.
- Transmisión entre humanos: ocurre por contacto directo con sangre, secreciones, órganos o fluidos corporales de personas infectadas.
- Riesgo de transmisión en entornos médicos: si no se aplican adecuadamente las medidas de bioseguridad.
Manifestaciones clínicas de la fiebre de Marburgo
Periodo de incubación y primeros síntomas
El período de incubación, que es el tiempo que transcurre entre la infección y la aparición de síntomas, suele variar entre 2 y 21 días. Inicialmente, los síntomas son inespecíficos, lo que dificulta un diagnóstico temprano.
Los primeros signos aparecen de forma abrupta e incluyen:
- Fiebre alta (generalmente superior a 38,5°C)
- Dolores musculares y articulaciones
- Dolor de cabeza intenso
- Fatiga y debilidad generalizada
- Malestar gastrointestinal, como náuseas, vómitos y diarrea
Desarrollo de complicaciones severas
A medida que la enfermedad progresa, el paciente puede presentar hemorragias internas y externas, manifestadas por sangrado en la piel, mucosas, tracto gastrointestinal y órganos internos.
Además, pueden desarrollarse:
- Insuficiencia multiorgánica
- Choque hipovolémico debido a pérdida excesiva de sangre
- Problemas neurológicos como confusión y coma
La tasa de mortalidad de la fiebre de Marburgo es alta, llegando hasta un 88% en algunos brotes, subrayando la gravedad de la infección.
Diagnóstico, tratamiento y prevención
Diagnóstico oportuno y métodos de laboratorio
Debido a la similitud de sus primeros síntomas con otras enfermedades febriles, el diagnóstico clínico inicial puede ser complicado. Por ello, se requiere confirmación mediante pruebas especializadas:
- RT-PCR: para detectar material genético del virus en muestras sanguíneas.
- ELISA: para identificar anticuerpos contra el virus o antígenos virales.
- Aislamiento viral: en laboratorios especializados para confirmación.
Opciones de tratamiento
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico aprobado para la fiebre de Marburgo. El manejo es principalmente de soporte y consiste en:
- Mantener una adecuada hidratación
- Controlar los síntomas, como la fiebre y el dolor
- Reemplazo de electrolitos y manejo cuidadoso de la coagulación sanguínea
- Monitorización constante en unidades de cuidados intensivos en casos severos
La investigación continúa en la búsqueda de antivirales y vacunas eficaces, que puedan cambiar el curso de esta enfermedad en el futuro.
Medidas de prevención
La prevención es fundamental para limitar la propagación del virus y proteger a las comunidades en riesgo. Algunas recomendaciones clave incluyen:
- Evitar el contacto directo con murciélagos y monos en áreas endémicas.
- Uso de equipo de protección personal para trabajadores de la salud y quienes manipulan animales potencialmente infectados.
- Control estricto de higiene y desinfección en entornos hospitalarios.
- Educación comunitaria sobre los riesgos y formas de contagio.
Preguntas frecuentes sobre la fiebre de Marburgo
¿La fiebre de Marburgo puede transmitirse a través del aire?
No, el virus no se transmite por vía aérea. El contagio requiere contacto directo con fluidos corporales infectados o tejidos de animales portadores.
¿Existe una vacuna disponible para proteger contra la fiebre de Marburgo?
A día de hoy, no hay una vacuna aprobada para uso generalizado contra la fiebre de Marburgo. Sin embargo, se realizan investigaciones prometedoras en este campo.
¿Cuánto tiempo tarda una persona infectada en mostrar síntomas?
El período de incubación suele ser de 2 a 21 días, con síntomas que aparecen de forma súbita después de este intervalo.
Reflexión final
Comprender la fiebre de Marburgo es esencial para quienes trabajamos en salud pública y para la comunidad en general. Aunque se trata de una enfermedad poco frecuente, su alta mortalidad y potencial de causar brotes epidémicos requieren que mantengamos una vigilancia constante y valores importantes la prevención. La capacitación, el diagnóstico temprano y el manejo adecuado pueden marcar la diferencia en el curso de la enfermedad y en la protección de la población.
A través de la difusión responsable de información y las acciones coordinadas, podemos minimizar el impacto de este virus y avanzar hacia un futuro donde su amenaza sea aún más controlable.


